
Cuántas veces nos hemos preguntado ¿Cómo será el cliente en nuestro próximo proyecto?. Más de uno habrá pensado en tener una esfera de cristal para adivinar cómo serían los futuros clientes, antes de aceptar el proyecto. ¿Bueno… malo? Difícil de predecir pero posible de identificar a tiempo.
Uno de los primeros libros que leí (allá por inicios del 2000) con temas relacionados a la gestión de proyectos web fue “Planning a Web Development Project” de Kelly Goto, experta en diseño interactivo, desarrollo web, usabilidad y temas afines. De Kelly he leído otras publicaciones y siempre me ha interesado su forma sencilla, directa y práctica de mostrar cómo manejar proyectos, desde una perspectiva no tan técnica.
En “Planning a Web Development Project” presenta una descripción del bueno y mal cliente. A pesar de ser un texto enfocado al desarrollo de Sitio Web, es vigente y aplica a diversos tipos de proyectos.
El Buen Cliente
Trabajar con un cliente comprometido y responsable ayuda en un proceso de desarrollo positivo. Teniendo expectativas realistas y conocimiento del proceso es un bono. Un buen cliente entiende el visión macro y trabaja contigo como parte del equipo para hacer un sitio web exitoso.
El Mal Cliente
El mal cliente es algo de lo cual se debe tener cuidado. No sólo te incurrirá en horas innecesarias debido a su desorganización y falta de contenido (información), sino que tampoco te pagará. Trabajar con alguien la primera vez siempre es un resto, pero hay ciertas cosas de las cuales hay que tener cuidado para mantenerse alejado de proyectos que podrían ser una pesadilla.
Los buenos y malos clientes tienen algunas de las siguientes características:
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Nota: Traducido del libro “Planning a Web Development Project”, Kelly Goto, 1999, Pag.6
Más información y otros documentos de Kelly Goto en su sitio web
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Yo no diría que hay clientes buenos o malos, en su lugar hablaría de clientes más o menos difíciles.
Si un cliente es malo no debería ser cliente. Como no soy comercial estoy convencido de que hay que aprender a decir que NO a algunas oportunidades. También hay que estar decidido ha crear relaciones de igualdad tanto en el trato como en el nivel de exigencia. Para esto no basta con que el jefe de proyecto lo tenga claro, debe respaldarle su dirección. Mi cliente me exige, y eso es bueno, pero también le exigo a él para poder cumplir nuestro nuestro contrato. Si alguno fallamos, falla el proyecto. Si el cliente no tiene razón, habrá decírselo. Un proveedor no tiene una relación de subordinado tiene una relación de igualdad en la que o todos ganamos o todos perdemos.